jueves, abril 26, 2007

Los sospechosos de siempre.

La encuesta nacional de gastos de 1996/97 que, como ya comenté,no se puso nunca en práctica, sirve sin embargo para tener datos que nos permitan analizar determinadas políticas públicas.

A partir de dicha encuesta se puede cuantificar el consumo de determinados bienes por deciles de ingreso. Veamos entonces para algunos productos alimenticios de interés:


Lo anterior significa que el 70% del pan consumido en Argentina lo consumen los deciles del 5 al 10, mientras que el 30% restante lo consumen los deciles del 1 al 4. Y así se deben leer los restantes bienes.

En resumidas cuentas vemos que, en promedio, el 72% de los alimentos básicos mencionados son consumidos en los hogares pertenecientes a los deciles más ricos.

Tras analizar dicho cuadro me surge una pregunta: ¿De qué sirve entonces encarar complejas políticas de subsidios generalizados a los alimentos cuando los beneficios asociados terminan alcanzando en mayor medida a los menos necesitados?

Vuelta a remarcar la necesidad de subsidios focalizados para que los beneficiados sean sólo los sectores más carenciados (ya hablé de food stamps, por ejemplo), y de paso se liberan fondos al mismo tiempo.

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26 Comentarios:

At 10:45 a. m., Blogger Mariano T. said...

La razón es, como dice Manolo, los votos.
Los votos del decil 1 a 4 los dan como seguros, pero la obsesión es ganarse a la clase media urbana, no es un tema de justicia social, sinó de conveniencia política, es más importante el yogur dietético que la leche.

 
At 11:40 a. m., Anonymous Anónimo said...

Abuelo, esto que posteás es muy importante, pero por otras razones a las que vos creés.

Vengo diciendo hace mucho en distintos blogs, más en nadie suscita aunque sea curiosidad o, por lo menos, no se la expresa, que la oferta interna per cápita de canastas básicas en el país viene disminuyendo como tendencia desde hace décadas. La contrapartida de esto es un aumento notable de la oferta al exterior.

Esta suerte de tergiversación del funcionamiento de la oferta económica no incide en los valores del PBI como debería incidir. La razón es que la concentración de los ingresos es una tendencia ya de largo plazo, y la capacidad de consumo de los estratos superiores (entre un 15 a 25-30% de la población total, según las clases de productos que se tomen en consideración) tiene una incidencia cada vez mayor en el alza de los valores del PBI.

Entonces, lo que está ocurriendo desde larga data es que el PBI aumenta relativamente bastante en los períodos de auge, traccionado por la capacidad de la demanda de una minoría de la población y, además, por la demanda externa; mientras que las canastas de bienes ofertadas a las mayorías de la población se mantienen estancadas o declinando. Pero este estancamiento o declinación no tiene capacidad de incidir en los valores del PBI.

Por lo tanto, lo que ocurre es que la desgracia y enorme limitación de la capacidad económica que significa no poder producir y ofertar a las mayorías populares, queda encubierta por los sucesivos e intermitentes ciclos de alza y reactivación económica. El festejo que suscita el hecho de las alzas del PBI, del EMI, del EMAE, etc., etc., no deja lugar para pensar en el otro problema de la insuficiencia de la oferta a enormes capas de la población, ya que no estorba al desempeño de las variables macroeconómicas.

A partir de la adaptación Argentina a los procesos globalistas, lo que sucedió es sencillamente un cambio en la dirección de la oferta productiva (y también de servicios) hacia núcleos reducidos de población, cuyos ingresos se internacionalizaron, y hacia el mercado externo.

Pero lo que NO ocurrió es un aumento de la producción lo suficientemente importante como para NO tener que sacrificar el resto del mercado interno popular. Es decir, la capacidad productiva y las opciones de inversión que la globalización incentivaba, no daban como para mantener la oferta interna para los sectores populares y, al mismo tiempo, satisfacer la demanda del núcleo de población con ingresos que se iban concentrando cada vez más y del mercado mundial.

Se resolvió, sin decirlo, sacrificar la oferta al mercado interno popular. Algunos datos son alarmantes para el que les presta atención: la oferta interna per cápita de maíz (no la producción) es hoy 40% inferior a la de 1974, la de trigo 60% inferior. Cosas parecidas suceden con lácteos, carnes, etc., etc. Sospecho que con las manufacturas industriales sucedió cosa parecida.

Todos los problemas de tipo monetario, de ingresos, etc. tienen que ver con este proceso real de cambio en la oferta y circulación de los bienes. Es decir, la desocupación, la caída sin precedentes de los salarios reales, etc., se relacionan con este cambio en la dirección física de la oferta de bienes y servicios.

Esta nueva trayectoria de la oferta física de los bienes que requería la globalización tenía sí o sí que generar un problema de demanda. Pero este problema de demanda era (y es) un efecto de los ese requerimiento de funcionamiento global, aunque sea y pueda ser en sí mismo (el problema de demanda), a su vez, causa de otros problemas.

La lógica de funcionamiento que llevó a estos resultados no va a proveer la solución. Más de la misma lógica no va a dar la solución. Más exportaciones, más concentración del ingreso, más oferta vinculada a esa demanda local concentrada y demanda externa, va a proveer U$S pero no la solución al problema trágico que señalé. No se puede semejante problema resolverlo a cuentagotas agregadas de oferta que esa lógica genere. Esto sería como tratar de limpiar la vereda con un vasito de agua. Los economistas, políticos, contadores, técnicos, se pondrán contentos con esos U$S, las reservas, la balanza comercial, etc., etc., pero el problema de la insuficiencia dramática de la oferta a las mayorías populares no se va a resolver. Por este problema se paga más precio político y social que económico, puesto que la economía, o lo que se llama “economía” actualmente, puede seguir funcionando así, logrando excedentes sacrificando costos, o manteniendo congelado en cierto techo esos costos.

La mayoría de los indicadores macroeconómicos reflejan un 100% que es chiquito, el de una minoría de la población y la demanda externa. Así, la economía parece “grande” pero entre los pocos. Se trata de volver al 100% grande: el de las mayorías sociales. No importa que así parezca “chica”, pero será entre los muchos.

Que se haya salido del mapa una gran parte de la población (flias. y personas), no significa que no existan. Existen. Y se crean toda clase de síntomas sociales y políticos.

Los intelectuales de la economía, los técnicos, los contadores, los historiadores económicos, etc., tenemos que hacer volver al mapa a toda esa población, y organizar la economía en función del nuevo mapa, que será más exhaustivo porque comprenderá más realidad. Si queremos volvernos más dignos en nuestras profesiones, tenemos que adoptar esta orientación y esta misión. La vida no es solamente adaptarse a las oportunidades de rentabilidad que el sistema preestablecido ofrece. Es también, cambiar el sistema para que otras oportunidades de rentabilidad surjan en congruencia con la orientación hacia las mayorías sociales.

La economía debe ser un instrumento al servicio del perfeccionamiento material y espiritual de la persona, del desarrollo de las capacidades mentales potenciales de las personas en sus flias.

Esta es la única y mejor manera de hacerle honor a los que nos precedieron y a los que nos seguirán en el futuro, cuando nosotros no estemos. La vida humana es esta sucesión intergeneracional, además de la del individuo.

Oti.

 
At 12:06 p. m., Blogger Carlos said...

Esos datos corresponden a que año, Abuelo? ¿1996-1997? Sería posible comparar con datos similares de algún otro período para ver cómo evolucióno? Es decir, la noticia de que los pobres comen menos que los ricos no es muy nueva, no? La cuestión es que si están comiendo más o menos que antes. Apoyo la idea de los subsidios focalizados, de todos modos.

 
At 12:23 p. m., Anonymous Anónimo said...

oti

lindo,pero los cambios, lamentablemnete son casi irreversibles, nos toco el ciclo de pasaje de republica a imperio parafraseando a los romanos

ayj

 
At 12:51 p. m., Anonymous Anónimo said...

Los romanos terminaron mal, muy mal.

Oti.

 
At 12:55 p. m., Anonymous Anónimo said...

Sabés cuántos cambios irreversibles hubo en la historia... que terminaron reversibles?

Montones. Obvio que la historia es más larga que la vida de una persona.

Si tomamos como medida la vida de una persona, puede ser que nos parezcan iireversibles. El asunto es que el lapso de vida de la persona no puede ser la medida para evaluar eso.

Oti.

 
At 1:02 p. m., Anonymous Anónimo said...

Vos, Ayj, qué vas a hacer para protegerte de los "bárbaros" cuando invadan? Poner más rejas en tu casa? Pedir más policía? Pedir aumentos en las penas del código penal?.

En rigor, ya estamos "invadidos" desde adentro por la pobreza y miseria extendida, material y espiritual.

oti.

 
At 1:40 p. m., Anonymous Anónimo said...

Lo siento oti, pero creo que la marginalidad y pobreza ya se ha vuelto irreversible. La resolución del conflicto no creo que venga por medios pacíficos. Ellos o nosotros. Prefiero que seamos nosotros (los no- marginales). Cómo? No sé. Por empezar estaría buenos algo de napalm y daisy-cutters a las villas.

 
At 2:07 p. m., Blogger Abuelo Económico said...

Carlos, este tipo de datos se obtienen de la ENGH y, como puse, son los resultados de la realizada en 96/97.

Luego, por ejemplo, tenés una anterior, de la década del 80, y recientemente se realizó la nueva pero aún no están sus datos completos publicados.

OTI, te respondo más adelante, quiero decir muchas cosas al respecto pero tengo que pensarlas y en este momento estoy saliendo de viaje.

Mariano, piensa mal y acertarás. Es así, el progresismo del discurso se cae continuamente cuando vamos a los datos.

Ayj, te digo lo mismo que a OTI.

 
At 2:53 p. m., Blogger Ulschmidt said...

volviendo a lo esencial mas arriba, si, es notorio que el destinatario del control de precios alimentarios termina siendo la clase media y arriba. No sólo porque son los que mas consumen sino por otras cositas: véase los lácteos, por ejemplo, es público que ante la faltante por un lado y los precios pactados por el otro las grandes firmas eliminaron las "segundas marcas". Antes tenían un abanico destinado a sacarle a cada consumidor lo máximo... o a venderle barato si no hay más remedio. Ahora convergen a un sólo producto - si no te gusta, no lo lleves. La opción mas barata - anque viniese con menos presentación, menos marketing, etc... - ahora no esta más.
Para no hablar de las autopistas con peajes subsidiados - sólo le sirve a quien tiene autos - o el gas natural que tienen los del centro y no les de los barrios marginales

 
At 6:19 p. m., Blogger Mariano T. said...

O=ti: me parece que esta discusión ya la tuve con alguien.
No existe una oferta para sectores populares(más allá de las "segundas marcas" que es solo marketing) sinó quee existe una oferta global.
Lo que determina las cantidades vendidas es la demanda. Nadie puede gastar más de lo que gana. El trigo se consume y se exporta, si la demanda local aumenta, automáticamente se consumirá más adentro y se exportará menos(los precios relativos lo redirigen enseguida). El café o las bananas se importan, si la demanda local crece, los importadores traerán más porque les conviene

 
At 6:32 p. m., Anonymous Anónimo said...

Antes existía una oferta global que abarcaba a los sectores populares. Ej. oferta de trigo a los 24.900.000 habitantes de 1974 era 60% + que la oferta de trigo a los 40.000.000 de hoy. Oferta global de maíz era 40% + para los habitantes de 1974 que para los de hoy. Y así sucesivamente.

La razón de esta declinación percápita de la oferta global: la orientación a un sector cada vez más concentrado de población y de ingresos y al mercado mundial.

La demanda (con poder del U$S) de ese núcleo relativamente minoritario y del mercado mundial traccionan la oferta. Tienen más "poder" para traccionar. El resto de las mayorías sociales no tienen ese "poder" para traccionar. El poder del $ y de los salarios se demolió a lo largo de 30 años.

Esto no sucedió por una ley de la naturaleza. Sucedió porque la economía cambió sus axiomas y, por lo tanto, el sentido de su funcionamiento.

Mariano, no estoy haciendo "razonamientos económicos", estoy hablando de tendencias reales que sucedieron y suceden.

Oti.

 
At 6:43 p. m., Anonymous Anónimo said...

Si los 40.000.000 de personas de hoy tuvieran el poder adquisitivo de los 24.900.000 de 1974, el resultado sería que las exportaciones (a igualdad de producción) de carne serían mucho menores, las de lácteos mucho menores, las de trigo mucho menores, las de maíz mucho menores, las de arroz mucho menores, las de maní, las de aceitunas, las de frutas, las de verduras, etc., etc.

En tal caso los mercados externos no podrían contar con la provisión alimentaria que hace la argentina, no es así?

Oti.

 
At 6:45 p. m., Anonymous Anónimo said...

Mariano, alguna vez meditaste qué es lo que determinó que a lo largo de 30 años hayan sucedido tales cambios en la capacidad de demanda?

Oti.

 
At 6:52 p. m., Anonymous Anónimo said...

O vos hacés abstracción del tema de la cantidad de demandantes y lo único que importa es la demanda global en consonancia con la oferta global?

Así, si en la situación I vos tenes 100 personas que compran una oferta de 100 pesos, si se pasa a una situación II en que tenes 25 personas que compran una oferta global de 100 pesos, a vos te da lo mismo?

Lo que importa es la oferta y demanda global sin consideración de la disminución del número de demandantes? Esto es lo que vos pensás?

Oti.

 
At 7:10 p. m., Anonymous Anónimo said...

A esto me refiero cuando hablo de volver a la demanda potencial al mapa, es decir, hacerla real. No podemos disociar la cantidad de dinero de la cantidad de gente. Sino caemos en lo que está ocurriendo.

Desde el punto de vista de la oferta física, en el caso del maíz y el trigo no solo disminuyó per cápita sino en términos absolutos (cosa difícil de lograr aunque uno se lo proponga deliberadamente), aunque la producción haya aumentado.

Hay otros muchos casos en que la oferta interna crece en términos absolutos pero disminuye per cápita.

A medida que aumenta la concentración de ingresos en el largo plazo, el problema se hace cada vez peor, porque cada vez menos gente tiene la capacidad de traccionar la oferta. Etc.

Según mi estimación groso modo, para evitar lo que sucedió y sucede con la disminución de la capacidad de acceso de mayorías de población cada vez más grandes a las canastas básicas de bienes, y al mismo tiempo mantener la oferta a los sectores superiores y al mercado mundial, la producción tendría que haberse triplicado o cuadruplicado o quintuplicado, según los casos, y el nivel de exportaciones que muestran los distintos productos. Se estuvo muy lejos de esto.

Oti.

 
At 10:25 p. m., Anonymous Anónimo said...

perdon
vamos por partes dijera Jack

a) oti : que diga que es irreversible no significa que me guste ni este de acuerdo
b) oti : los romanos terminaron mal, sin dudas, despues de 400 años de imperium, asi que una vida es un lapso historico corto, salvo, parafraseando a Hobsbawn, el britanico que duro la vida de Churchill, mas o menos com imperio global
c)abuelo : no se si esta bien o mal, pero, la precarizacion de la oferta laboral, los hijos/nietos desempleados de padres/abuelos desempleados no augura un buen futuro a nadie, y, ejemplos sobran, gobernadores de provincia moviendo villas de emergencia de una ciudad a otra para ganar elecciones hace 10 años o mas que existen, y eso es barbaro ad portas en mi mal latin
y, la culpa no la tiene la gente.
Volviendo al tema, quizas haya una variable sicologica en todo esto, Carlo y todos los presidentes se quieren ganar la clase media, la poca que queda, de ahi los subsidios
anonimo: No no quiero napalm ni daysi cutters
Ulrico: es bueno volver al foco de la discusion, quizas hay que agregar en el panorama los planes trabajar en la lista de subsidios
ayj

 
At 11:54 a. m., Blogger Mariano T. said...

Según los economistas, los dichosos términos del intercambio a nivel global han abaratado relativamente a los alimentos con respecto a la canasta mundial de productos industriales, como tendencia secular durante el siglo 20. Eso contradice un poco tu tesis. El problema a nivel argentino parece ser que hay una parte de la población que se ha quedado sin ingresos. Obviamente no se puede pretender que los precios agrícolas acompañen la tendencia de los sectores del nivel de menor ingresos de la argentina, sinó mas vale superar esa anomalía desde el enfoque de los ingresos. La producción sigue sobrando, y bienvenido sea que la demanda local determine que quede más producción acá. El diferencial de fletes, gastos aduaneros, aranceles y cupos a las importaciones de los países compradores hace mucho más interesante la comercialización local, en la medida de que haya quien la compre. El trigo en la argentina siempre fue más barato que en Brasil. Y el café siempre fue más barato en Brasil que acá.

 
At 12:41 p. m., Anonymous Anónimo said...

El problema a nivel argentino parece ser que hay una parte de la población que se ha quedado sin ingresos.

Digo, no sera tan simple como eso la definicion del problema???

ayj

 
At 10:46 p. m., Blogger Abuelo Económico said...

Oti, se me ha hecho muy largo la parte de comentarios asi que voy a tratar de focalizar en su primer punto.

En Argentina no tenemos un problema de desnutrición. Por el contrario, nuestro problema es de obesidad. Podrán existir menos "canastas" que hace determinada cantidad de decadas pero ese no es el problema argentino. Nuestro problema será la inequitativa distribución de la riqueza en todo caso. Pero no la cantidad de alimentos.

Si usted lee los informes de los centros de nutrición más respetados de Argentina o bien si lee los informes oficiales relacionados con la salud pública, verá que la desnutrición no es el principal problema y ni siquiera se lo considera un problema grave.

Creo que es por esto que su mensaje no logra el nivel de compromiso que usted espera.

 
At 9:34 a. m., Anonymous Anónimo said...

Es muy ambiguo lo que Ud. dice, Abuelo.

En qué quedamos? Hay más gente que come menos, no solo cantidad sino calidad, pero Ud. dice que no es problema esto?

Los nutricionistas hablan de "enanos sociales". Son los que carecen de las proteínas adecuadas. Mucha caloría (arroz, papa, fideo) poca proteina animal.

La disposición per cápita de alimentos es inferior hoy en comparación con mediados de los '70. Esto es objetivo, no se puede negar la realidad por razones ideológicas o de las cosas que nos gustan pensar. Va, sí se puede negar, pero la realidad sigue su curso imperturbable.

Hay menos alimentos disponibles en calidad y cantidad aunque la producción sea superior.

Los niños hace 3 décadas estaban mucho mejor alimentados que hoy. Por otra parte, la mayoría de la población gozaba de un nivel de acceso a la salud y la educación muy superior al de hoy.

Pero Ud. se conforma porque según los "informes respetados" y "oficiales" dicen que no hay desnutrición?

Pero por favor. Dejemos el mundo de fantasía. Lo que sucede con nuestro pueblo en Argentina es una tragedia, mal que le pese a los "informes más respetados".

Sabe Abuelo, la realidad hace más caso a la veracidad que al que quiere que se acepten sus opiniones.

Oti.

 
At 9:39 a. m., Anonymous Anónimo said...

No espero el nivel de compromiso. Si lo esperara, no necesitaría dar el mensaje. Sé muy bien lo que sucede a mi alrededor y en la sociedad.

Simplemente es necesario que alguien dé el mensaje. Desgraciada o felizmente me toca a mi.

Oti.

 
At 9:43 a. m., Blogger Abuelo Económico said...

Oti, no se enoje ni menosprecie la opinión porque no concuerde con su visión.

En este blog modifiqué suficiente cantidad de veces mi opinión a raiz de comentarios de los visitantes por lo que no me puede decir que no acepto otros puntos de vista.

Pero veamos. La desnutrición existe, pero no es un problema de salud pública como si lo es la obesidad. Que se muera UN SOLO chico de desnutrición es lo suficiente grave como para tomar cartas en el asunto. Pero estamos analizando el tema desde el punto de vista agregado para descubrir prioridades.

Los enanos sociales o, prefiero decirles, malnutridos, que usted hace referencia son en muy buena medida personas que se alimentan mal no por carencia de alimentos sino por desconocimiento. Y muchas veces estas carencias son fruto de los pésimos programas oficiales que intentan, paradójicamente, salvar el problema.

Por otro lado, si tomamos como referencia la oferta total de alimentos no sólo hoy es superior sino que además es de mejor calidad (por ejemplo alimentos fortificados porque la misma ley lo obliga y no por cuestiones de MKT).

El tema, nuevamente lo reitero, es la distribución.

Si, per cápita, la oferta es inferior tal como usted afirma, el actual nivel sigue siendo suficiente para alimentar a la población argentina en cantidad y calidad.

Insisto, nuestro país no tiene un problema de oferta sino de demanda.

 
At 12:54 p. m., Anonymous Anónimo said...

Abuelo, si le di la sensación de menosprecio a su opinión o que Ud. no acepta otras opiniones, en absoluto fue esa mi intención. Lo único que me mueve es transmitir lo que mi conciencia me manda decir.

Le voy a proponer los siguientes escenarios para que se entienda lo que digo.

1) Si se quisiera ofertar internamente carne, maíz, trigo, etc., al nivel per cápita que existía en 1974, por ejemplo, y dados los actuales niveles de producción, entonces es imprescindible reducir las exportaciones. Por lo tanto a = producción hoy, > oferta interna < externa.

2) Si se quisiera ofertar internamente al mismo nivel per cápita del ’74 y, al mismo tiempo, ofertar externamente lo mismo que hoy, entonces tenemos un problema de producción. Por lo tanto la producción es insuficiente, si queremos = oferta interna 1974 e = oferta externa 2007.

3) Si queremos seguir haciendo lo que hoy se hace y desde hace varios años, o sea, mantener y aumentar los niveles de oferta externa que hay, dada la producción actual, entonces tenemos un problema de oferta interna. La producción (2007) es “suficiente” para > oferta externa y < oferta interna.

Como se ve el significado conceptual del total producido y ofertado es muy distinto, aunque los N° totales son invariables. Hay un problema de producción o de oferta interna, según el escenario que uno mire y valore.

Yo valoro el escenario 1), porque allí ocurría lo que debía ocurrir según el principio del bienestar general, que no es lujo ni exceso, sino lo que corresponde a la dignidad básica de las personas y flias.

Ahora, le contesto a Mariano que dice que “La producción sigue sobrando, y bienvenido sea que la demanda local determine que quede más producción acá”.

El tono de esto es como decir, después de una seca en el campo, “bienvenida sea la lluvia”.

A los productores y a los individuos en general se les escapan cosas que no están dentro de su control. Pero no se les debería escapar cosas de la conciencia.

Para que aumenten los salarios y la demanda interna popular hay que dejar de hacer cosas que habitualmente se hacen y piensan, sobre todo al nivel de las políticas y concepciones económicas.

La sección del mercado local concentrado y el mercado mundial NO van a producir un aumento de la demanda. No se va a embarazar una muñeca de plástico aunque insistamos e insistamos, no va a suceder.

La oferta interna agregada que se genera por esa vía es como sumar vasitos de agua para limpiar la vereda. Las cosas tienen su propia lógica y consecuencias. Hay que ser realistas en esto, sino sembramos falsas esperanzas.

Si queremos el bienestar general para el pueblo que vive en nuestro país, no se puede seguir haciendo lo que se está haciendo. Pero no pretendamos que van a suceder cosas que no van a suceder con la lógica con la que se encara este asunto.

Oti.

 
At 7:56 p. m., Blogger Mariano T. said...

Oti: El enfoque tuyo es totalmente novedos, algo así como un "suplly sider criollo".
Pero visto así me da escalofríos.
Estas postulando que determinados productos se queden acá aunque no haya gente que pueda pagarlos. Eso haría tender su precio casi a cero.
Y aún así, eso no garantiza que los dos deciles inferiores en ingreso coman, porque siempre el otro 80% puede aumentar su demanda.
Un ejemplo práctico: Si el trigo valiese la mitad de lo que vale ahora, además de no sembrar para el año que viene, los que tiene la disponibilidad en vez de venderselo a un molino comprarían chanchas y saldrían a vender lechones, o pavos para la clase media. Porque siempre va a ser más rentable venderle más al que tiene ingresos que venderle al que no tiene ingresos al precio al que puede pagarlo.
La única manera de que una familia pueda comer con 100 U$S por mes lo mismo que comía cuando ganaba 500 es que la comida valga un quinto que antes, o que el Estado le de la diferencia.
Por eso insisto que tu planteo es inviable, y que lo que hay que incrementar son los ingresos. Incrementando los ingresos la oferta aparece sola. En el largo plazo la solución es capacitar y dar empleo, y en el corto plazo la ayuda alimentaria, pagada por el resto de la sociedad.

 
At 5:31 a. m., Blogger 日月神教-任我行 said...

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