Transporte público, informalidad laboral y negociación salarial.
Al interesante tema de la informalidad laboral que vengo tratando con interés desde el blog, Artemio le incorporó el condimento del transporte público, explicando que su muy mal desempeño en cuanto a calidad desincentiva su uso provocando que muchas personas decidan no viajar 3 o 6 horas hasta los lugares donde se tiene mayor chance de conseguir un puesto formal.
Dejando cuestiones estructurales de lado (en el sentido del nivel de empleabilidad de determinado grupo poblacional) asumiremos en este post la idea, que consideramos buena, para avanzar otro casillero en esta seguidilla de posts.
A la pregunta de cómo mejorar el transporte público en calidad y cantidad, surge la obvia respuesta: vía precios (aumento del boleto). Desde la devaluación que el ticket de coletivo, subtes y trenes está congelado al tiempo que el alza de costos es evidente. La diferencia se saldó con subsidios, muchos y crecientes.
Entendiendo la necesidad de subsidiar en parte el transporte público, también se entiende que el mismo no puede representar un porcentaje tan alto de los ingresos de estas empresas. Evidentemente el sistema está fuera el equilibrio y ello se observa en el estado del sistema de transporte público y el malestar con que la gente viaja a diario.
Pero subir el costo del boleto mínimo no es una medida muy popular que digamos. Peor aún, puede tener impactos superiores a los que inicialmente se podría pensar.
Segúna la Encuesta Nacional de Gastos de Hogares 1996/97 (la nueva no tiene los datos publicados), los primeros tres deciles destinan una parte sustantiva de sus ingresos al transporte público. De hecho, sólo es superado por productos de panadería, carnes, agua y electricidad. NADA MAS. En todo el resto de los bienes que integran la canasta de consumo de la población se gasta menos que en transporte.
Y ello implica que el impacto de una suba de algunos centavos (que nada solucionarían) al boleto, para que puedan viajar con mayor comodidad y velocidad a la capital federal y el primer anillo en búsqueda de su primer salario formal, estaría provocando un desestímulo muy fuerte que provocaría que no se realice el viaje. Además, generaría que las negociaciones salariales con su empleador (en negro) sean más duras ya que su ingreso disponible habrá disminuido de manera importante y necesita recomponer su poder de compra.
Entonces, se generarían menores incentivos para conseguir ese empleo formal y provocaría un alza en los salarios en negro porque no estarían dispuestos a trabajar por lo mismo cuando su gasto mensual verificó incrementos de relevancia.
Mi recomendación se repite: subsidios focalizados a la demanda si es que queremos un mejor sistema de transporte e intentar solucionar el problema del empleo en negro.
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