miércoles, julio 18, 2007

Transporte público, informalidad laboral y negociación salarial.

Al interesante tema de la informalidad laboral que vengo tratando con interés desde el blog, Artemio le incorporó el condimento del transporte público, explicando que su muy mal desempeño en cuanto a calidad desincentiva su uso provocando que muchas personas decidan no viajar 3 o 6 horas hasta los lugares donde se tiene mayor chance de conseguir un puesto formal.

Dejando cuestiones estructurales de lado (en el sentido del nivel de empleabilidad de determinado grupo poblacional) asumiremos en este post la idea, que consideramos buena, para avanzar otro casillero en esta seguidilla de posts.

A la pregunta de cómo mejorar el transporte público en calidad y cantidad, surge la obvia respuesta: vía precios (aumento del boleto). Desde la devaluación que el ticket de coletivo, subtes y trenes está congelado al tiempo que el alza de costos es evidente. La diferencia se saldó con subsidios, muchos y crecientes.

Entendiendo la necesidad de subsidiar en parte el transporte público, también se entiende que el mismo no puede representar un porcentaje tan alto de los ingresos de estas empresas. Evidentemente el sistema está fuera el equilibrio y ello se observa en el estado del sistema de transporte público y el malestar con que la gente viaja a diario.

Pero subir el costo del boleto mínimo no es una medida muy popular que digamos. Peor aún, puede tener impactos superiores a los que inicialmente se podría pensar.

Segúna la Encuesta Nacional de Gastos de Hogares 1996/97 (la nueva no tiene los datos publicados), los primeros tres deciles destinan una parte sustantiva de sus ingresos al transporte público. De hecho, sólo es superado por productos de panadería, carnes, agua y electricidad. NADA MAS. En todo el resto de los bienes que integran la canasta de consumo de la población se gasta menos que en transporte.

Y ello implica que el impacto de una suba de algunos centavos (que nada solucionarían) al boleto, para que puedan viajar con mayor comodidad y velocidad a la capital federal y el primer anillo en búsqueda de su primer salario formal, estaría provocando un desestímulo muy fuerte que provocaría que no se realice el viaje. Además, generaría que las negociaciones salariales con su empleador (en negro) sean más duras ya que su ingreso disponible habrá disminuido de manera importante y necesita recomponer su poder de compra.

Entonces, se generarían menores incentivos para conseguir ese empleo formal y provocaría un alza en los salarios en negro porque no estarían dispuestos a trabajar por lo mismo cuando su gasto mensual verificó incrementos de relevancia.

Mi recomendación se repite: subsidios focalizados a la demanda si es que queremos un mejor sistema de transporte e intentar solucionar el problema del empleo en negro.

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martes, julio 03, 2007

Informalidad laboral: conyuges desincentivados

Si el jefe de hogar tiene empleo formal, la probabilidad que su conyuge también se emple en el sector formal de la economía disminuye más allá de la calificación de ambos miembros.

A esta conclusión llegaron Sebastián Gagliani (Washington University, St. Louis - Department of Economics) y Federico Weinschelbaum (Universidad de San Andrés), en su trabajo Modeling Informality Formally: Households and Firms, de diciembre de 2006.

El paper es muy interesante y se lo puede bajar de esta página.

Para ver el cuadro resumen de la conclusión que elegí para este post hagan click sobre el cuadro que está debajo para poder verlo en mejor resolución.

Surge de manera clara que cuando el jefe de familia tiene empleo formal, las chances de que el conyuge también lo tenga disminuyen. Dicha realidad se sostiene, aunque en diferentes porcentajes, tanto para las personas de alto nivel de educativo, como para los de medios y los de baja calificación.

Explicaciones se escuchan...

Me interesa analizarlo desde la perspectivas de los incentivos. Cuando el jefe de familia ya aseguró las prestaciones que implican el empleo formal para su familia, los siguientes empleos familiares podrían priorizar otras cuestiones como por ejemplo mayor sueldo "de bolsillo" o mayor libertad en cuanto a horarios y/o días (madres, hijos estudiantes).

Llevando el análisis a hipotéticas políticas sociales, resultaría interesante medir este tipo de comportamientos con los incentivos que generan las prestaciones universales. Es así como un seguro de salud universal podría terminar operando contra los incentivos del empleo formal por parte de los oferentes de trabajo. Idem para la prestación del estilo "ingresos fijos por hijo/s" o el caso de subsidios universales para "hijo/s-estudiantes", etc.

En fin, el paper recomendado es muy completo y presenta cifras para Argentina y muchos otros países para poder hacer interesantes comparaciones.

Para Artemio, quien me lo había pedido...

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sábado, diciembre 09, 2006

Humorada de Artemio (propaganda, Pampa!)

Artemio

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