Se prohibe toda forma de publicidad (salvo la propia). Mensaje p/ G. Moreno
Si señores, la publicidad es nefasta. Direccionan nuestro consumo y nos llevan a desear bienes y servicios que no necesitamos. Nunca deberemos olvidar que el consumo debe estar orientado a cubrir las necesidades básicas de la población y no a la satisfacción de los deseos, originados por factores externos provenientes del capitalismo.
Al menos así se piensa en Venezuela. Ante la galopante falta de productos en góndola originada en precios regulados irrisorios, nada mejor que restringir el consumo: muerto el perro se acabó la rabia, no?
Veamos algunas definiciones de Eduardo Samán, presidente del Instituto para la Defensa a las Personas en el Acceso a Bienes y Servicios de Venezuela:
- En el socialismo del siglo XXI, el consumo debe estar en sintonía con el nuevo modelo económico que construye el Gobierno bolivariano, pues al haber nuevas formas de producción también deben haber nuevas formas de consumo.
- Debe construirse una nueva doctrina de cómo será el comportamiento de los venezolanos ante el consumo, la cual debe estar orientada a cubrir las necesidades básicas de la población y no a la satisfacción de los deseos, originados por factores externos provenientes del capitalismo.
- Hay una serie de elementos en el sistema económico capitalista que incita a comprar y hace creer que las cosas que tenemos ya no nos sirven cuando en realidad satisface nuestras necesidades. Las empresas promueven la obsolescencia programada de los bienes para incitar al consumo.
- Debemos evaluar si de verdad es necesario que se hagan tantas cuñas para vender un champú o si el Metro de Caracas debe estar empapelado de publicidad como está ahora, porque eso es contaminación visual. Hay que controlar la publicidad y no prohibirla".
- La clave es replantear contenidos publicitarios y destinar la sobreinversión que hacen las empresas para vender a la promoción de valores para la sociedad, pues antes que ser consumidores somos ciudadanos.
- Lo ideal es que en el país se consuman productos y bienes cuyas materias primas se produzcan en Venezuela. En el caso de los alimentos, indica que los hábitos de consumo no han sido espontáneos sino impuestos, producto de la influencia extranjera en el país.
Bueno, cuando parece que todo va mal, es evidente que se puede seguir descendiendo...
Fuente: Diario el Universal, Venezuela
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