En los últimos años una ola de optimismo pareció cubrir todo análisis respecto de los conocidos ciclos de Stop & Go. Un historiador económico muy estimado por este blog se animó a pronosticar el
requiem para el mismo. El paper tuvo su dosis de aceptación en la
blogósfera local pero, justo es reconocerlo, luego ha dado muestras de superación del mal paso. Recientemente, el primer economista de la city en poner el tema en el tapete fue
Ramiro Castiñeira, quien se preguntaba ¿De vuelta al ciclo de Stop & Go?
El 2009 no viene sencillo en términos de superávit comercial. Sólo el REM del BCRA lo sitúa en U$S 8.000 millones dando muestras de lo poco útil en que se ha convertido esta herramienta. Los informes de las principales consultoras se manejan en un rango que va de U$S 2.000 millones a U$S 5.000 millones, es decir un desplome fenomenal del superávit.
Y así, frente a importaciones creciendo a un ritmo del 45% (con cantidades al 29%), y con exportaciones creciendo al 37% (con 3% de cantidades) quedan claras dos situaciones: a) el colchón se termina rápido; b) más rápido caen los precios de los commodities, más rápido caerá el colchón.
Lo que sucede con parte fundamental de nuestras exportaciones es bien preocupante debido al doble efecto: a la caída de las cantidades hay que sumarle la caída de las cotizaciones.
El área de trigo se destruyó
I y
II; la de
maíz comercial también y lo que recupera la soja no alcanza para tapar lo perdido. El girasol se mantiene. En el mediano plazo nuestras exportaciones de carnes se habrán reducido a cero, lo mismo que sucederá con el sector energético. Mientras tanto, las cotizaciones no paran de caer
I y
II.
Sólo en términos de commodities agrícolas las exportaciones caerán U$S 5.000 millones en 2009 a los precios actuales. Si los precios cedieron un poco más la caída sería estruendosa.
Para seguir sumando ingredientes a la torta tenemos un nulo acceso al mercado voluntario de deuda, hold-outs, superávit fiscal en franco descenso, alta inflación, nadie cree en los datos oficiales -INDEC mediante-, y programas financieros que empiezan a sentir el peso de los vencimientos. La economía mundial ha entrado en una fase de lento crecimiento (eventual recesión en muchos países desarrollados), inflación, y dólar apreciándose.
Miremos el pasado, aprendamos del mismo, actualicemos el conocimiento en función de la realidad presente, y empecemos a des-distorsionar la economía para ver si al menos una vez en la vida podemos tener un futuro promisorio.
Mientras tanto, yo sigo disminuyendo mi exposición al riesgo argentino.
Etiquetas: argentina, economía argentina, expectativas, exportación, sector agroindustrial